por threear » 09 Ene 2015 07:30
Historia de un Calvo
Hola ya hace algunos años se me habían despertados unas ganas eufóricas de desarrollar un pequeño memorándum relacionado con aquellas personas que virtuosa o desgraciadamente carecen de lo que la naturaleza, a lo largo del proceso evolutivo, nos ha mantenido en lo más alto de nuestra anatomía, camuflando el territorio donde tenemos instalado nuestro comando central, jugando un papel importante en nuestro desarrollo como seres humanos, aunque algunos aluden que solo existe como plus significativo, en pos de alcanzar un nivel elevado en el ranking de los machos alfas en nuestro hábitat natural con el pretensioso fin de atraer a la hembra, claro esos que hablan son los que gozan de la virtud de llevar bastante poblado su cañaveral. Sin más preámbulos para aquellos que aun no deducen: “Los calvos”.
No quisiera hacer mucha alusión de este adjetivo recalcitrante a lo largo del escrito y prefiero referirme a él mediante metáforas como aspirinas, que dan solución a todo tipo de malestar ocasionado por el vibrar de esta palabrita en los labios de los ajenos, que la emplean para referirse a las personas que ya he descrito en el párrafo anterior. Me parece que esta palabra sin alma la inventaron los chinos, o los rusos ahí no ando muy seguro, pues es como un misil de alta tecnología que va directo a los feelings y la autoestima.
Digo virtuosa pues siendo positivista y siguiendo a aquellos que tratando de unir los trozos del cristal roto, te dan a beber un sorbo de consuelo cuando dicen: “pero si es que te queda de lo mejor”, y bueno ellos están bastantes alejados de la verdad si piensas que esas palabras ayudan en algo. Y la cuestión es que ya no hay que preocuparse de la fatigosa tarea de secarse el pelo después de lavado, y del mucho mas estresante buscar del peinado adecuado, en la lucha a sangre fría contra ese grupo de insubordinados que no quieren ir donde el peine ordena, vaya perolata, Que no daría yo!. O nos la podemos dar de sabiduchos y buenos amantes, pues hay tantas teorías inéditas aun sin patentar que rezan que la escases de folículos es directamente proporcional al conocimiento y a la virilidad, en su mayoría claro… aquí hay mucha tela por donde cortar. A esto le sigue cuando señalan “ese de bobo no tiene un pelo”… “qué más quisiera yo tener algunos pues” Le imitamos un poco la sonrisa a La Mona con un extraño éxtasis de satisfacción ambigua, pues no deducimos muy bien si nos están haciendo un cumplido o nos están quemando el pulgar con una cerilla; fue lo primero que me vino a la mente luego de recrear el pasaje. Y pues claro que más nos queda que aceptar, a última instancia nos agarramos de un clavo al rojo vivo. Okay ya he gastado al menos 1000 calorías en buscar otras posibles ventajas y concluyo en que lo dejo sujeto a futuras sugerencias.
Digo desgraciada pues son bastantes, obvios y deducibles a simple vista, los imaginables inconvenientes que puede traer ser uno más del grupo de los descobijados. No es de mi agrado avivar el dolor ajeno entonces he decidido descubrirles mi pequeño testimonio de vida, en el cual la mayoría de ustedes los pelones se verán encarnados. He leído varios artículos ya en la red que se podrían categorizar de muy buenos pero que creo que les falta el sentir de quien padece; ya dijo alquien que claro se quien: “Más sabe un ciego que un idiota de la luz” tomo prestada la frasecita, aunque me hubiese gustado haberla inventado yo, o al menos que su creador fuera de los “ya ustedes saben” pero ya ven, todo lo contrario.
A mis 17 apenas comencé a notar una pérdida significativa de mi cabello, para entonces las preocupaciones no eran tantas pues no imaginaba ni pisca de lo que vendría después con los años, hice una vida normal, mi higiene era fundamental en mi cabello, siempre lo lleve a lo muy masculino, hacia atrás, pues así vino amoldado de fabrica o mis madre desde chico hizo que así siempre lo llevara, lo que intento explicar es que no me metí dentro del mundo loco de la moda y el mercado, en palabras simples: jugar con todo tipo de peinados en moda y abusar de químicos o fármacos para amoldar o ajustar el cabello forzado por la demanda. Ya a los 19 las entradas empezaban a ir más allá del comienzo y bueno al punto de que a los 24 ya era uno más de los que esconden su identidad bajo una queridísima gorra de beisbol, la cual ocupaba más y más el lugar del que me abandonaba sin piedad. Todo era frustración, la baja autoestima me hacia descender en el mercado de solteros, y los resultados profesionales siempre al margen de mis temores de ser descubierto, como si llevase una enfermedad contagiosa. Que frustración amigos!, y a eso sumado , detalle que se me había pasado, que a los 19 en pos de romper el record de darle la vuelta al mundo en 79 días en mi motocicleta, pues tuve un accidente que me dibujo en la cabeza una cicatriz que pesa más que una montaña. Así las cosas, yo que siempre me las di de chico lindo y estaba todo boca abajo. En la universidad las personas no me conocían sin mi gorrita, que lleve hasta el último momento obligándome a pensar cual usaba de mi colección con el esmoquin el día de la graduación. Sé que ustedes saben que no exagero. Así pasaban los días obligado a desperdiciar mi juventud encerrado en mi desencanto y mis deseos sin esperanza de lograr algún día entrelazar de nuevo mis dedos en el cabello, o bañarme en una playa repleta de personas sin temor a ser ahogado por sus miradas, a correr por una calle urbana a cabeza descubierta sintiendo fluir entre mis venas el placer de la libertad. WOW. Todo bajo el encanto misterioso y las falsas promesas de recetas y mecanismos de toda índole que solo pretenden robar tu dinero sin resultado alguno.
Pero la moraleja de esta historia no es esa, la esencia de mis palabras es hacer revivir esos sentimientos de saberse libre de prejuicios y caminar con orgullo ante la sociedad, de andar con aplomo y un poco de arrogancia aunque dejemos refractar alguna vez algún destello de luz bajo la luz de algún farol, que andemos sin temores a ser vistos como extraños, pues todo está en la mente y somos nosotros mismos los que hemos trasmitidos los tabúes de la vieja sociedad de generación en generación pero ahora estamos en el presente, y es tiempo de cambio. No pensar que las mujeres no nos valoran por nuestra característica, al contrario somos otros más en la fuerte competencia, nosotros pensando que no tenemos posibilidades y nuestros contrincantes que somos su mayor amenaza, somos nosotros quienes decidimos quienes queremos ser en el amor, con nuestro carácter, manera de actuar y de amar, es lo que cuenta.
Foreando un poco encontré este comentario que creo necesario compartir con ustedes, yo en mi particular sentir, creo en su palabra.
Naviuska
Para nada, ningún problema, como por aki arriba te dicen, ahy chicos q incluso se afeitan la cabeza y les keda muy bien, lucen atractivos. No le des importancia pq en el momento en el q tu lo ves como un impedimento es cuando los demás comienzan a verlo como tal.
Desde que empecé a entender eso en mi vida fui otra persona logre liberarme de las cadenas, pase de ser un reprimido de mal carácter a ser una persona sociable, empecé a tener mi álbum de fotos recuperando el tiempo perdido junto a mi familia y amigos, en fin logre ser libre. Tengo actualmente 30 años, sentimental en el buen sentido de la palabra pero no religioso fan, tengo mi trabajo relacionado con lo que me gradué y ocupo un puesto en el cual tengo que estar en constante relación con los clientes cara a cara y dar conferencias, tengo una mujer hermosa la cual me ama y amo con mi vida, una hija de 2 años que es mi adoración y... no soy rico, no soy un genio, no tengo amigos millonarios, no me he sacado la loto, solo soy un calvo mas de esta sociedad que entendió el papel que le correspondía jugar alejando los viejos tabúes de la sociedad. Aunque vale destacar que de vez en ves me salgo con mi gorrita al supermercado.
Espero les sirva a todos… Calvos del Mundo Uníos!